Juana y Manuela Ferradas, dos jóvenes argentinas radicadas en Nueva York, estuvieron una semana prestando el servicio de voluntariado en el Colegio de Altos de Cazucá, Soacha.
Su jornada fue de 8:00 a.m. a 4:00 p.m. y con su mejor actitud y amor al servicio, cautivaron a los niños quienes en tan sólo en una semana se ganaron sus risas y abrazos.
Actividades como viajar en bus por Bogotá para llegar a Altos de Cazucá, durante aproximadamente una hora, realizar recaudos para la escuela y realizar una actividad de trueque; en el que ellas donaron ropa y a cambio les entregaban cuadernos, lápices, y borradores, que se donaron a los niños del colegio, fueron algunas de las experiencias que tuvieron las voluntarias.
En palabras de Juana y Manuela, experiencias que “te sacan de la realidad” y te incentivan a seguir ayudando con una causa. “Conocer un lugar tan diferente dentro de un contexto adverso es increíble, un lugar donde los niños regalan sonrisas, abrazos y donde las pequeñas cosas ayudan a lograr grandes cambios.”
Nos sentimos muy orgullosos de contar con el servicio de tantos voluntarios y de escuchar este tipo de experiencias que no solo generan un impacto positivo en la comunidad, sino que cambian la vida de estos valiosos seres humanos.



